Especial del 14 de febrero

By February 14, 2016 Poesía 2 Comments

Carla Cohen

Soy rojo, un molusco bajo
el trébol de tu pelo que,
esconde al duende del libro.
Ayer nos fuimos de vacaciones
en tu coche, escuché música.
El sol lamía las hojas de
los pinos,
la naturaleza, erótica, danzaba
al ritmo de las ruedas del
carro. Pasar por el arco de
la iglesia me recordó a tus,
piernas. Veo las nubes como un
gran incendio y me siento en
drogas cuando pasan los granos de
arena entre los dedos de mis pies.

 Fernando Rasé

AUNQUE TENGAMOS LA DURACIÓN LOS CERILLOS,

PREFIERO PENSAR QUE TODAVÍA TENEMOS EL TIEMPO PARA APAGARNOS COMO CIRIOS.

“El hombre complica cada uno de los dones de Dios.”

Diógenes

Para qué decirlo,

para qué abrir la boca si tus oídos sólo saben leer los silencios

y tus manos sólo sirven para despedirse mientras

mueres soñando con ese tren que todavía no parte

porque apenas los años son un ensayo,

un boceto, un simulacro sobre lo que será tu carne

ya disfrazada de tantos lenguajes y fotografías que

jamás supieron hacerse tatuaje

y sólo sirvieron para

volverse idea

que también es estela y vela y tela de

palabras que riegan los jardines que

no mueren porque nunca tuvieron vida;

Porque con(vencidos) nos fuimos arrastrando

a ese extraño vientre de lo nonato / de lo no apto para

menores de edad y el imaginario de un temblor

de un profundo dolor

que hace vibrar otros edificios que no son estos,

otras calles que no son estas,

otras casas que no lo son.

Para qué decirlo,

para qué romperse la cabeza en mil pedazos contra los muros

y replegar las alas contra el cuerpo si

aún el sol sigue quemando

con la misma radiación cancerígena

que advierten todos los bronceadores;

para qué las razones

para qué la permanencia,

para qué las sillas, sillones, salas de espera

para qué

para qué evitar las contradicciones

si construir civilizaciones en una noche

sólo para destruirlas (como Nerón)

es lo mismo que morir después de una larga vida;

Porque la plenitud no se ofrenda en

dimensiones abarcables como el mar

-quiero decir que-

no se trata de medirse en cantidad

sino en retacar el significado efímero del palíndromo que somos todos

esa lectura en reverso que del modo en que lo veas habla de nosotros

ese constelar artificial de un cielo

iluminado en año nuevo

que al segundo de ser,

es humo

y luego negro

y luego cielo

otra vez.

Para qué emitir señales de humo entre líneas

de un montón de cartas & poemas recargados

y ensayos y libros

y pinturas y garabatos

y cuevas y huecos

y arte en todas sus hormas

si de todas formas los días no saben nadar

y las horas se disocian

con la facilidad

de un aspirina

sumergida

en un vaso de agua.

Para qué decir siempre

no a lo nuevo

y retornarse de cara una vez más

al -de nuevo-

y cantar esa canción

que dice:

“Uno

siempre vuelve

a las cosas simples

donde amó la vida.”

Para qué, digo,

todo para qué

si siempre nos estamos yendo.

 Marie Schmidt

(Resquicios)

“This city belongs to ghosts, to murderers, to sleepwalkers. Where are you, in what bed, in what dream?”
― Marguerite Yourcenar

Dentro

de este cuarto, hemos (tú y yo) construido un mundo entero.

Inmersos en las dimensiones cúbicas

de este cubo hacemos cine y magia y arte.

Debajo de estas sábanas no hay ningún ruido más que los nuestros.

Sudadas, nuestras manos se tocan

y resbalan los besos rojos

y tus sábanas se pierden

rojos

porque ahora estamos flotando

rojos.

Actuando- disfrutamos de nuestros papeles-.

Y en las vitrinas transparentes nos ve el mundo estremecido.

Nuestros suspiros empañan los vidrios.

Somos egoístas,

sin saber que aquí dentro también morimos lentamente.

maldecimos al resto de la gente

mientras las horas se funden como focos en nuestro hogar.

/////

Poco a poco algo se rompe,

las paredes se quiebran, el techo se expande y

me doy cuenta de que estoy desnuda.

Y que las sábanas son rojas porque hay heridas

y que estamos encerrados adentro de un cubo porque nos aterra salir

y que nos perdemos en el tiempo para olvidarnos de la muerte

y que actuamos las obras de nuestro amor para no aburrirnos de la vida.

/////

Pongo un pie afuera y se resquebraja algo

dentro de mí

y en sólida conciencia

te digo que te amo

pero entonces

te pierdo, te me escurres como pez en una fuente,

se te acaba el sudor de la frente

y te vuelves seco

me miras

se me vuelca el corazón

porque al pedirte que vayamos, juntos, afuera

me dices que volvamos adentro

e ignoremos

¡POR FAVOR! – [me gritas]

las goteras

que caen sobre mis párpados rotos.

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