Para rellenar el vacío

By December 7, 2015 Otros 2 Comments

Para rellenar el vacío

Mi papá me dijo

No se deje sorprender si ese hueco que siente en el pecho, aunque sea súbito, prolongado y de cualquier modo molesto, le borra la consciencia sobre la importancia de sí mismo. Suele pasar muy a menudo que uno se ahoga con la propia falta de aire. Sepa entonces que esta situación no es diferente y que sólo necesita respirar de nuevo. Hágalo aunque piense que el corazón, los pulmones y hasta la tráquea se le quiebran, o mejor dicho se le chupan con implotada autonomía. Acuérdese bien de pararse frente al espejo, con la mirada centrada y ensimismada; y hágase el favor de respirar por los lagrimales. Siéntase en la comodidad de apaciguar el lamento fortuito de los mocos con el incómodo y enmudecido berreo vocal. Recuerde respirar de nuevo, cada vez, sólo eso.

Lo más importante siempre será ponerse un suéter cómodo y apapachable, de aquéllos regordetes de fibras gruesas; que sea el mejor que tenga. Tire bien del cinturón sólo para desabrochárselo, no lo necesita más para esta actividad. Que se le caigan los pantalones no debe ser un problema, mucho menos verse frente al espejo adornado solamente por el suéter y sus calzoncillos. En su mundo existen un numeral de artículos que se inventaron para inflar la arteria y bombearle algo de nuevo al corazón. Sírvase de usarlos, conózcalos bien, los tiene por todos lados a su alrededor. Lea esa pila de libros, depure la carpeta de facturas y recibos, fírmese pagarés de autofavores y complacencias; ocúpese todo el tiempo, aunque sea comiendo memorias. Sea de los que buscan seguir aprendiendo, vaya al colegio de nuevo, inscríbase a cursos del buen manejo del ábaco, complazca esa ociosidad disfrazada reventando tiras de burbujas plásticas. Cargue cajas, no deje de trabajar, haga cuentas, búsquese deudas; si le place, escriba, pero exíjase un poco más de lo habitual. Le sucederá que de pronto le darán ganas de correr a ninguna parte y caminar de regreso, por favor nunca se lo niegue. Es decir, sea vivaz, hay centenares de apoyos externos que están ahí inertemente esperando a ser dispuestos en su acción.

Notará entonces que ese hueco que le presiona el alma no se estará yendo, pero tendrá la sensación de estarlo rellenando. Tal como a un navideño pavo regordete, le estará metiendo aserrín a sus venas. No se espante si por esto, se corta y le sale hollín por la herida, o si tose y huele a carpintería; no hay qué temer, lo estará haciendo bien. Su cuerpo pronto se adecuará a sentirse como almohada, de calcetines, pero almohada nueva al fin. Sólo prevenga y sea consciente que entonces se estará acartonando; nunca lo olvide, si este es el resultado que busca va por buen camino. Si no es así, entonces lo último que debe buscar es rellenarse; usted sabe que la solución entonces será otra: le sugiero entonces, sea paciente, eventualmente se hinchará de nuevo en sonrisas.

Para ambos casos, recuerde que afuera hace frío y está lloviendo, se puede de pronto apestar, arrugar, languidecer y endurecerse. Por eso es tan importante que use un buen suéter.

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