Stand by me.

Fernando Rasé 

STAND BY ME.

¡Quítate!

¡Aahhh! ¡Sal! ¡Sal! ¿Estás loca?

¡Porfavor! ¡Aahhh!

Julián solía decir cosas como esas todo el tiempo, pero Sal intentaba ignorarlas justificando su histeria somnolienta con la presión del trabajo.

Y luego se volvía a dormir. A veces sudaba, otras manoteaba, alguna vez de tantas, alcanzó a golpear a Sal con el codo. Julián dormía, pero gran parte del tiempo parecía que formaba parte de una persecución en sus sueños. La situación nunca afectó a Sal hasta el día en el que Julián decidió dormir con un revolver cargado.

-¿Te volviste loco? Yo no puedo dormir con un hombre armado.

– No es nada Sal. Necesitamos estar seguros, eso es todo.

-Son las pesadillas, no puedes ceder a ellas. No es normal.

– Apaga la luz ¿quieres? Ya es tarde y mañana me tengo que levantar temprano.

 

Esa noche Sal se despertó a hacer del baño impulsada por la curiosa tranquilidad de Julián. Prendió la luz, levantó el retrete y se sentó a orinar. Julián no roncaba, pero padecía de una respiración torpe que por momentos sonaba a un breve ahogo, una asfixia al dormir. La puerta se encontraba entreabierta. La luz del baño marcaba una línea recta que cruzaba la oscura habitación hasta un borde de la cama.  Sal, terminó de orinar, se limpió con los últimos dos cuadros del rollo de papel higiénico que quedaba y jaló la cadena. Al salir apagó la luz del baño y al acercarse al colchón sintió un ligero rose metálico en la nuca.

En la plena oscuridad de la habitación, Julián le estaba apuntando con el revolver.

-¿Julián?

Silencio.

 

*Los hechos suceden así:

El arma comienza a bajar ligeramente por su columna vertebral hasta llegar a los límites de su cadera. Ahora frío el metal del arma traspasa su bata de dormir al cruzar por sus nalgas. Algo se acerca a al lóbulo de su oreja, una respiración agitada. Sal siente miedo. O excitación. O ambas cosas.

-¿Julián?

-Cállate.

Sal conoce los clichés:

  • El arma en la boca, 2) el delirio entre la muerte y el placer. 3) Felación como motivo suicida.

El cuerpo la empuja a la pared

4) La violencia y el erotismo.

La voltea.

Toma sus manos.

Las levanta y con los puños las esposa arriba de su cabeza.

5) El poder y la subordinación en las prácticas sexuales.

El arma ahora cruza su vientre.

Ahora, caliente el cuerpo, a una temperatura lo bastante cálida se aprieta contra ella.  El revolver aplasta su pierna. La lastima.

Suena el chac chac del cartucho.

¡Quítate!

¡Aahhh! ¡Sal! ¡Sal! ¿Estás loca?

Julián tiene el arma en la boca.  Julián grita.  Y ahora el disparo.

Sal abre los ojos. Su entrepierna mojada.

La puerta del baño abierta, la luz en línea recta hasta la cama. Los trocitos del papel higiénico todavía entre las nalgas.  Sal necesita volver a dormir, necesita sus pastillas.  Muchas veces ha querido tatuarse su nombre, la fecha de los hechos. Pero los tatuajes  son cosa anacrónica. Es decir los símbolos estáticos en el tiempo, son un mero delirio. Por el momento, decide dormir otra vez, mañana podría ser otro día por comenzar. Quizá esta vez el arma se le dispare antes a Julián, o quizá esta vez, la embarace como un buen hombre, antes de irse justificando que no puede quedarse a dormir porque lo están persiguiendo al muy cabrón, porque  dice  que “es peligroso” y  que “hay que cuidarse” y esas cosas que suele decir Julián todo el tiempo.

Fernando Rasé (Ciudad de México, 1994). Estudia actualmente la licenciatura de Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana. Forma parte del consejo editorial de la plataforma creativa POESÍA REFERENCIAL y del Colectivo BVLV FRIV (BALA FRÍA: poesía con música). Mantiene activa la columna AHA O FEI con la cual colabora en Revista TN.
Gran parte de su material creativo se ha publicado en HIENAVOYEUR.COM y en su página de soundcloud. Fundó junto con Sofía Cándano la Editorial Tarumba Ediciones, sello con el cual publicó su primer libro en internet: “Lagrima de Caníbal” (2015).
Actualmente dirige la editorial Mono Ediciones con la cual está próximo publicar su segundo libro de poemas “Silverio: siete canciones y una oración” (Mono Ediciones 2016) que será ilustrado enteramente por Santiago Moyao.

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